Experta en escupir pastillas.
¡Hola humanos! Hoy he tenido la revisión de los cinco meses. Y en principio todo está bien, aunque cada vez tengo menos soldados en mi cuerpo que me defiendan en esta batalla. Y supongo que por eso, mi veterinaria me ha mandado una nueva pastilla, no muy rica y enorme, que se unen a las que ya tomaba. ¡Llegaré a tomar cinco medicamentos al día!
Pero en esto de escupir pastillas ya soy una experta. Me las ofrecen de todos los sabores y colores. Mis humanos intentan camuflarlas con todo tipo de comida, ya que he llegado al nivel top perruno que consiste en diferenciarlas fácilmente si me las dejan en el cuenco con pienso. Y si logras comerte la salchicha dejando la pastilla, te ofrecen otra salchicha. Visto así, todo son ventajas.
Ya tenemos bolitas en el árbol de Navidad.
Y un año más, un gran árbol de Navidad con bolitas aparece en nuestro salón. Y una vez más no entiendo el sentido de colgar bolitas doradas y brillantes en un árbol. Deberían estar en el suelo para jugar. Por eso cada año comienzo una particular apuesta para intentar ir quitándolas todas y jugar con ellas. Por momentos parece que se me olvida pero el día menos pensado me aburro y… ¡conseguido! ¡otra en mi poder!
El regalo de los Reyes Magos también lo he pedido. Quiero juguetes. Que suenen. Y pelotas. Se que luego les hago caso dos minutos y me olvido de ellos dejándolos en cualquier parte del salón, pero luego veo por la calle que otros perros tienen juguetes nuevos que yo nunca he tenido y quiero probarlos todos. Y salchichas también quiero, que mis dueños son tacaños y aunque me dicen que me dan suficiente comida la verdad es que paso mucha hambre.
